Un programa de cuarentena social supone una serie de desafíos para los
gobiernos y para las compañías productoras de entretenimientos en tiempos de
una pandemia. Tal fue el caso ocurrido en la ciudad de Gral Acha en la provincia
de la pampa en Argentina en la ya mencionada Gripe Catódica de 1956 en el que
el presidente de facto por solo un mes, el General Gervacio Romay, ordenó a una
productora de dicha localidad la realización un proyecto secreto mediático que
hiciera hincapié en las relaciones amorosas a distancia, hoy conocidas como
sexting. Así nació “Roce de lejos”, un hoy completamente desconocido melodrama televisivo
que mezclaba todos los ingredientes de las telenovelas de la media tarde, pero ejecutado bajo
los protocolos de las, por entonces, recientes técnicas de manipulación
subliminal, perfeccionadas en el Instituto Argentino del Comportamiento Humano,
y con las que se logró que la población de ese pequeño pueblo en la localidad de
La Pampa quisiera permanecer en cuarentena por mucho tiempo, incluso más del
que exigía la propia cuarentena. Con el descubrimiento en 1998 de las cintas magnetofónicas
con las narraciones de los científicos a cargo del proyecto, se pudo comprobar
un objetivo aún más secreto y siniestro que el de mantener a la gente a salvo
de sus apetitos carnales, este fue el de la extinción total del deseo humano
hacia el peronismo, pero al no prosperar la pandemia la investigación fue
dejada de lado por dos razones: una, que planteaba a los integrantes del régimen
militar hacer la vista gorda a sus principios de decoro y buenas costumbres ante
los episodios pornográficos que proponían los guionistas de la novela y dos,
que claramente, la adopción del peronismo, va mucho mas allá de un simple y
mundano deseo sexual.
De las tradiciones más excéntricas de Europa del Este podemos mencionar la doma porcina, una de las prácticas mas antiguas de la ciudad de Zaporiyia en Ucrania. De aquella competencia, los más ancianos narran aún las historias de las imbatibles hermanas Aloysha e Irina Polyakova, quienes entre 1908 a 1914 fueron las indiscutibles campeonas en la ciudad y en los certámenes regionales. Cabe mencionar que el secreto de las hermanas nunca fue develado, aunque algunos sospechan que sus victorias se debían a la simpática Aloysha y su destreza con los pies, con los que realizaba unas placenteras caricias en el hocico del animal mientras era montado.

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