De los abundantes hechos clasificados como verdaderas “rara avis” de las pandemias mundiales, el de Inclemencia Garibaldi, una profesora de ciencias naturales y físicas del instituto Dr. Frapuccino en Caiazzo, al norte de Italia es, por lejos, uno de los más extraños. La historia de Inclemencia transcurrió durante la cuarentena obligatoria, decretada en 1912 a causa de la terrible gripe Cuántica. La científica trabajaba en su tesis doctoral, sobre las radiaciones escatológicas y su consecuente afectación en el movimiento de las partículas subatómicas, cuando la orden de encierro la dejó enclaustrada en su laboratorio por seis meses. Con el estudio de los diarios encontrados luego de la emergencia sanitaria, se supo que Inclemencia habría dado con una particularísima forma de entender la esquiva naturaleza de los agujeros negros, entendiendo a estos como portales a universos paralelos y lo más extraño era, que afirmaba haber detectado algunas de estas partículas emergiendo de ci...