La fama de la Escuela de Altos Estudios Fenomenológicos de la ciudad Belgrado,
tuvo su punto máximo en los tempranos años 60, durante la epidemia de la “Fiebre
Catódica”. Los sorprendentes resultados de un estudio sobre la comunicación humana
en tiempos de pandemia a cargo del Dr Rogelio Convid, fue todo un éxito en la época.
Convid pudo entender al aislar completamente desnudos y con solo un televisor a un
grupo heterogéneo de individuos en una granja al sur de la ex Yugoeslavia la aún poco explorada relación entre contagio pandémico
y el entretenimiento de los incipientes medios masivos de comunicación,
entendiendo a ambos, como la argamasa de una nueva era en el control de la opinión
pública. Hoy, tras una investigación que ha recuperado films de la época,
podemos saber que, a pesar de la importancia de dicho estudio, el destino de
aquellos pioneros expuestos al experimento del Dr Convid fue por lo menos trágico,
ya que la adicción a los programas de famosos haciendo deporte y músicos dando
conciertos televisados les hizo olvidar los peligros naturales, siendo
devorados por los temibles osos grises de la estepa balcánica.
De las tradiciones más excéntricas de Europa del Este podemos mencionar la doma porcina, una de las prácticas mas antiguas de la ciudad de Zaporiyia en Ucrania. De aquella competencia, los más ancianos narran aún las historias de las imbatibles hermanas Aloysha e Irina Polyakova, quienes entre 1908 a 1914 fueron las indiscutibles campeonas en la ciudad y en los certámenes regionales. Cabe mencionar que el secreto de las hermanas nunca fue develado, aunque algunos sospechan que sus victorias se debían a la simpática Aloysha y su destreza con los pies, con los que realizaba unas placenteras caricias en el hocico del animal mientras era montado.

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