Hortensia, Conchita y Loreto Villaflor, las hermanas
prostitutas del burdel Las Candilejas de la ciudad de Almería en España, fueron
las indudables heroínas de un maravilloso milagro médico ocurrido, exactamente,
el 15 de noviembre de 1948. Por aquellos años el sur de España sufría desde el año
anterior, los embates de la extraña influenza Andaluza, una gripe mortal que
afectaba, principalmente, a hombres jóvenes y provincianos de la península. La misteriosa
enfermedad consistía en un virus que al ingresar al organismo provocaba unos
leves mareos del infectado, tras los cuales éstos perdían la noción del espacio
y el tiempo, haciendo que creyesen vivir en el futuro. Don Rafael García de
Asturias, a sus 89, recuerda que fueron estas tres prostitutas quienes, tras conectar
erróneamente los filtros de sus máscaras, se dieron cuenta que la inversión de
los carbonos activos unido a una hormona que solo existía en sus bocas, convertía
sus hálitos en un efectivo e inmediato remedio, por lo que don García convertido
en el primer sanado de una lista interminables de hombres que visitaron en el
burdel a las hermanas, aun hoy, en pleno 2020, agradece a esas mujeres haber
podido vivir el resto de su larga vida, aunque como confiesa a muy pocos, no está
seguro de que eso haya sido así.
De las tradiciones más excéntricas de Europa del Este podemos mencionar la doma porcina, una de las prácticas mas antiguas de la ciudad de Zaporiyia en Ucrania. De aquella competencia, los más ancianos narran aún las historias de las imbatibles hermanas Aloysha e Irina Polyakova, quienes entre 1908 a 1914 fueron las indiscutibles campeonas en la ciudad y en los certámenes regionales. Cabe mencionar que el secreto de las hermanas nunca fue develado, aunque algunos sospechan que sus victorias se debían a la simpática Aloysha y su destreza con los pies, con los que realizaba unas placenteras caricias en el hocico del animal mientras era montado.

TIENE UN TOQUE DEL REALISMO MÀGICO
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