Fluvio
Cordoba y Dominguin fueron los mataores mas reconocidos de la época, ambos eran
capaces de aniquilar un toro con apenas un soplo de esfuerzo, pero Fluvio era
aún más osado que Dominguin ya que dominaba el arte de sostener su montera y
chaquetilla colocados cuando Rosalia Veracruz, dueña del fundo las Rosas de la
Ciudad de Granada le apuraba para que le diese la estocada final.
De las tradiciones más excéntricas de Europa del Este podemos mencionar la doma porcina, una de las prácticas mas antiguas de la ciudad de Zaporiyia en Ucrania. De aquella competencia, los más ancianos narran aún las historias de las imbatibles hermanas Aloysha e Irina Polyakova, quienes entre 1908 a 1914 fueron las indiscutibles campeonas en la ciudad y en los certámenes regionales. Cabe mencionar que el secreto de las hermanas nunca fue develado, aunque algunos sospechan que sus victorias se debían a la simpática Aloysha y su destreza con los pies, con los que realizaba unas placenteras caricias en el hocico del animal mientras era montado.

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