El Dr Reginaldo Daguerre, catedrático de la universidad de Altos estudios
lingüísticos de la Universidad de Samoa, cansado de no poder impartir sus clases a
causa del virus Mead que en 1911 lo forzó a una cuarentena total durante
casi dos años, puso a prueba todo su ingenio y valiéndose de las nuevas
tecnologías visuales de la época, popularizadas por su tío Luis en París, y
gracias a sus amplios conocimientos en egiptología, se propuso dictar las
clases desde el estudio fotográfico de su sala de estar, usando su cuerpo desnudo
y fotografiado por su secretaria en las posiciones de un complejo conjunto de caracteres
lingüísticos. El Dr, proponía a sus alumnos, mediante esta técnica, un juego de
decodificación de mensajes ocultos que ellos debían descifrar y de esa forma aprobar
su ramo de lenguaje no verbal. Se supo mas tarde que las únicas intenciones
del Dr Daguerre no eran académicas, sino que, hoy lo podemos afirmar con toda
certeza, ser el primer antecedente de sexting que registra la historia de las
pandemias. A esta conclusión llegó la comunidad científica samoana tras decodificar algunas de las cartulinas
enviadas a sus, preferentemente, alumnas, en las que se podían leer, entre muchos otros, mensajes
como: “quien fuera coca cola, para hacerte sentir de verdad” o “Susana me la
pones como esta cuarentena, larga, larga, y sobre todo muy dura”.
De las tradiciones más excéntricas de Europa del Este podemos mencionar la doma porcina, una de las prácticas mas antiguas de la ciudad de Zaporiyia en Ucrania. De aquella competencia, los más ancianos narran aún las historias de las imbatibles hermanas Aloysha e Irina Polyakova, quienes entre 1908 a 1914 fueron las indiscutibles campeonas en la ciudad y en los certámenes regionales. Cabe mencionar que el secreto de las hermanas nunca fue develado, aunque algunos sospechan que sus victorias se debían a la simpática Aloysha y su destreza con los pies, con los que realizaba unas placenteras caricias en el hocico del animal mientras era montado.

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