Alfonsina Storm escuchó por la radio del inicio de la cuarentena mas
larga de la historia. La fiebre del búho, como se la conoció, había avanzado
por su ciudad y por el mundo, hasta que a las autoridades no les había quedado
otra alternativa que obligar a sus habitantes a encerrarse en las casas y
alejarse de las noches y los días. A Alfonsina se le ocurrió, entonces, la idea de describirse
nuevamente ante un espejo y duplicarse, como por gemación. Para ello utilizó
una máscara y tras recitar los versos de un antiguo texto mapuche, pudo ser de
noche y pudo ser de día y con ello dejar en casa a la Alfonsina que
correspondiese, hasta el fin de la pandemia, tiempo en el que tendría
necesariamente que matar a una de las dos.
De las tradiciones más excéntricas de Europa del Este podemos mencionar la doma porcina, una de las prácticas mas antiguas de la ciudad de Zaporiyia en Ucrania. De aquella competencia, los más ancianos narran aún las historias de las imbatibles hermanas Aloysha e Irina Polyakova, quienes entre 1908 a 1914 fueron las indiscutibles campeonas en la ciudad y en los certámenes regionales. Cabe mencionar que el secreto de las hermanas nunca fue develado, aunque algunos sospechan que sus victorias se debían a la simpática Aloysha y su destreza con los pies, con los que realizaba unas placenteras caricias en el hocico del animal mientras era montado.

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