En la mansión de la duquesa Irene Kran, situada en el Boulevard
"Tsarigradsko shose" en la capital de Sofía, Bulgaria, la crisis económica que devastó a ese país desde
1918 oprimió de una forma particularmente
brutal a sus habitantes. Tal y como lo recuerda Anna Ivanova, antigua sirvienta de la casa en un
diario encontrado en 1978, los accidentes en los que el mobiliario o los pocos utensilios
de la casa terminaban rotos se pagaban mediante extensas horas de castigo
corporal. Recuerda Anna en uno de los pasajes mas memorables del diario haberle propuesto a la Duquesa en decadencia la idea de
fotografiar las sesiones y vender los resultados en el incipiente mercado negro
del B.B (Bondage Bulgaro por sus siglas) que hasta ese entonces solo traficaba
pequeños retratos realizados en dibujo, dando inicio de esa forma a uno de los géneros mas
difundidos el porno mundial. Hoy poco y nada se sabe del destino de la duquesa,
excepto por una foto que acompañaba el diario de la sirvienta y una cacerola completamente
abollada.
De las tradiciones más excéntricas de Europa del Este podemos mencionar la doma porcina, una de las prácticas mas antiguas de la ciudad de Zaporiyia en Ucrania. De aquella competencia, los más ancianos narran aún las historias de las imbatibles hermanas Aloysha e Irina Polyakova, quienes entre 1908 a 1914 fueron las indiscutibles campeonas en la ciudad y en los certámenes regionales. Cabe mencionar que el secreto de las hermanas nunca fue develado, aunque algunos sospechan que sus victorias se debían a la simpática Aloysha y su destreza con los pies, con los que realizaba unas placenteras caricias en el hocico del animal mientras era montado.

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