El 14
de febrero de 1974 es una fecha que permanecerá imborrable en la memoria de los habitantes del pequeño pueblo de Kelso, en el desierto de Mojave en California, EEUU. Ese
día, y ante la mirada estupefacta de unos pocos testigos, David O`Brian y Daisy
Greenbush, compañeros de estudio de la escuela secundaria local, quienes a partir de
la premisa para la elaboración de un proyecto científico escolar probaron
dramáticamente los efectos de la inoculación de moléculas del gas helio en el
cuerpo humano, fueron víctimas de una inusual e instantánea volatilidad. Afortunadamente
ambos tuvieron una vida feliz e incluso llegaron a contraer matrimonio, pero
desde ese día y hasta su muerte su única conexión con la tierra era un cordel
de nylon atado a sus pies y del que dependían para no terminar arrojados hacia
el infinito, y mas allá.
De las tradiciones más excéntricas de Europa del Este podemos mencionar la doma porcina, una de las prácticas mas antiguas de la ciudad de Zaporiyia en Ucrania. De aquella competencia, los más ancianos narran aún las historias de las imbatibles hermanas Aloysha e Irina Polyakova, quienes entre 1908 a 1914 fueron las indiscutibles campeonas en la ciudad y en los certámenes regionales. Cabe mencionar que el secreto de las hermanas nunca fue develado, aunque algunos sospechan que sus victorias se debían a la simpática Aloysha y su destreza con los pies, con los que realizaba unas placenteras caricias en el hocico del animal mientras era montado.

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